lunes, 28 de septiembre de 2009

Raúl Porras Barrenechea


Por: Óscar Rodríguez Vargas,
Periodista

Valiosa por su calidad arquitectónica, la Casa-Museo Raúl Porras Barrenechea es más importante por los recuerdos que atesora, habida cuenta que allí transcurrió la mayor parte de la existencia del ilustre historiador y jurista, hasta el día de su muerte, la noche del 27 de setiembre de 1960. Allí escribió sus obras fundamentales como Fuentes históricas peruanas (quizá el trabajo más convincente y profundo del maestro, en el que resume treinta años dedicados a la pasión investigadora); Los cronistas del Perú; El sentido tradicional en la literatura peruana; El periodismo en el Perú (escrito en 1921, en el que dice: “Por sobre todas las inculpaciones ajenas y los propios errores, un solo esforzado mérito vale para redimir a nuestro periodismo: su obcecado amor por la libertad”); orientó durante muchos años nuestras relaciones internacionales y defendió los derechos territoriales del Perú, preparó magistrales clases y conferencias, y se consagró a la investigación en el campo de la historia, la literatura y la bibliografía nacionales.

Porras dedicó toda su vida a forjar la peruanidad en el libro, en la clase y en el periódico. Llevaba a sus discípulos no sólo la verdad histórica sino que también despertaba en ellos el amor al Perú.
Las primeras investigaciones de Raúl Porras se orientan por el camino de la literatura peruana, especialmente sobre los satíricos limeños Palma, Pardo y Aliaga, Fuentes y Larriva. Luego revalora nuestra literatura como sucede con el drama “Ollantay”; y emite juicios serenos y meditados en relación a escritores representativos como Vallejo y Mariátegui.

También realizó estudios sobre literatura española y latinoamericana, de preferencia acerca de Cervantes, Tirso de Molina y Gabriela Mistral; y hasta se dedicó a glosar la literatura hispanoamericana en las páginas de la prensa peruana y extranjera.

En el terreno de la historia peruana trazó el noble perfil de figuras civiles de la emancipación y de la república, entre otros, de Mariano José de Arce, Sánchez Carrión, Andrés Avelino Aramburú y José Antonio Barrenechea. “A diferencia de los eruditos que se instalan en un período o en un área de un período –indica Basadre-, la vocación peruanista de Porras irradió sobre todas las épocas de la historia nacional”.

* Publicado en El Peruano, 19/9/2008

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