miércoles, 28 de agosto de 2019

Conferencia: «República sin ciudadanos»: El valor de la anti-utopía en la obra de Alberto Flores-Galindo


Nota de Prensa 

El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la conferencia titulada «“República sin ciudadanos”: El valor de la anti-utopía en la obra de Alberto Flores-Galindo» a cargo de la historiadora Cecilia Méndez Gastelumendi. 

El evento académico se realizará el día martes 10 de septiembre de 2019, a las 7:00 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, av. Ricardo Palma 341, Miraflores. 

Ingreso libre. 

Sobre la conferencia 


En la segunda edición de su último libro publicado en vida, Buscando un Inca. Identidad y utopía en los Andes (1987), Alberto Flores-Galindo planteó un polémico proyecto historiográfico que enfatizaba la idea de la «utopía andina» como hilo conductor de la historia peruana y referente identidad nacional con raíces centenarias. En la tercera edición del libro (1988) el autor incluye un nuevo ensayo, «República sin ciudadanos», que caracterizó como la «anti-utopía» y en el que, como se sostendrá en esta charla, perfila una hipótesis interpretativa novedosa y pionera en torno al origen y carácter del racismo peruano, que sigue plenamente vigente en nuestros días. 

Sobre la expositora 


Cecilia Méndez Gastelumendi 

Historiadora peruana. Desde 1997 es profesora en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde actualmente dirige el Programa de Estudios Latinoamericanos e Ibéricos. Obtuvo su doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook y su licenciatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su obra gira en torno a la historia social y política del Perú republicano desde la perspectiva de la sociedad rural. Sus ensayos han aparecido en Past and Present, Le Monde Diplomatique, Journal of Latin American Studies y Journal of Interdisciplinary History, entre otros medios. Entre sus trabajos más influyentes se encuentran Incas sí, indios no: apuntes para el estudio del nacionalismo criollo en el Perú (1993), El poder del nombre: la formación de identidades nacionales y étnicas en el Perú: mito e historia de lo Iquichanos (2002), “Las paradojas del autoritarismo: ejército, campesinado y etnicidad en el Perú” (2006), “De indio a serrano: nociones de raza y geografía en el Perú" (2012). La versión en inglés de su libro La República Plebeya. Huanta y la formación del Estado Peruano, 1820-1850 (2005) recibió el premio Howard Cline al mejor estudio sobre historia indígena en América Latina otorgado por el Consejo de Historiadores Latinoamericanistas de Estados Unidos (CLAH). Está preparando el libro Violencias Fundacionales para La Siniestra (Lima), y un ensayo sobre la historia del terrorismo en el Perú para la Cambridge History of Global Terrorism (2021). Para más información, consultar su página web: https://www.history.ucsb.edu/faculty/mendez/ 

martes, 27 de agosto de 2019

Conferencia: ¿Túpac Amaru II, precursor? Genealogía del nacionalismo velasquista: 1781-1881


Nota de Prensa


El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la conferencia titulada «¿Túpac Amaru II, precursor? Genealogía del nacionalismo velasquista: 1781-1881» a cargo de la historiadora Cecilia Méndez Gastelumendi. 

El evento académico se realizará el día lunes 9 de septiembre de 2019, a las 7:00 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, av. Ricardo Palma 341, Miraflores. 

Ingreso libre. 


Sobre la conferencia 
La memoria reciente del Perú suele asociar la figura de Túpac Amaru II con la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975). ¿Pero cuál era el peso de ese personaje histórico con anterioridad a su apropiación como héroe oficial por el gobierno militar y sus reformas sociales? ¿Cuál es la genealogía de la idea que Túpac Amaru II fue un precursor de la independencia peruana? Como parte de un proyecto historiográfico de largo aliento, esta charla pasará revista a la memoria de la rebelión de Túpac Amaru II en la prensa y la historiografía peruanas, desde poco después de la ejecución del caudillo cuzqueño en 1781, hasta el centenario de su rebelión, ad portas de la guerra con Chile. 


Sobre la expositora 
Cecilia Méndez Gastelumendi 
Historiadora peruana. Desde 1997 es profesora en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde actualmente dirige el Programa de Estudios Latinoamericanos e Ibéricos. Obtuvo su doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook y su licenciatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su obra gira en torno a la historia social y política del Perú republicano desde la perspectiva de la sociedad rural. Sus ensayos han aparecido en Past and Present, Le Monde Diplomatique, Journal of Latin American Studies y Journal of Interdisciplinary History, entre otros medios. Entre sus trabajos más influyentes se encuentran Incas sí, indios no: apuntes para el estudio del nacionalismo criollo en el Perú (1993), El poder del nombre: la formación de identidades nacionales y étnicas en el Perú: mito e historia de lo Iquichanos (2002), «Las paradojas del autoritarismo: ejército, campesinado y etnicidad en el Perú» (2006), «De indio a serrano: nociones de raza y geografía en el Perú» (2012). La versión en inglés de su libro La República Plebeya. Huanta y la formación del Estado Peruano, 1820-1850 (2005) recibió el premio Howard Cline al mejor estudio sobre historia indígena en América Latina otorgado por el Consejo de Historiadores Latinoamericanistas de Estados Unidos (CLAH). Está preparando el libro Violencias Fundacionales para La Siniestra (Lima), y un ensayo sobre la historia del terrorismo en el Perú para la Cambridge History of Global Terrorism (2021). Para más información, consultar su página web: https://www.history.ucsb.edu/faculty/mendez/

Discurso de don Raúl Porras Barrenechea en la VII Reunión de Cancilleres- (San José, Costa Rica, 1960)



DISCURSO DE DON RAÚL PORRAS BARRENECHEA EN LA
VII REUNIÓN DE CANCILLERES-SAN JOSÉ, COSTA RICA, 1960[1]

Raúl Porras Barrenechea


Señor Presidente,
Señores Cancilleres:

En 1826, al reunirse en Panamá por convocatoria de Bolívar y de la Cancillería Peruana, hecha desde Lima, dos días antes de la batalla de Ayacucho, el 7 de diciembre de 1824, la primera Asamblea Anfictiónica de los pueblos de América, decía el delegado peruano Vidaurre, con énfasis americanista: «Hemos sido los primeros en concurrir al lugar destinado a formar los eternos pactos de amistad y alianza entre todas las Américas».
He ahí prefijada, desde 1826, la vocación unitaria y conciliadora del Perú en el ámbito americano. Ella arrancaba desde muy lejos   y tenía las más hondas raíces telúricas. En la behetría primitiva de América, los Incas fueron los primeros en forjar una gran unidad política sobre la base del respeto de la personalidad de los pueblos incorporados a su influjo civilizador, desterrando la violencia y la fuerza, respetando las creencias y los usos de los pueblos coaliga- dos y llevando sus ídolos para colocarlos, en señal de reverencia, en el Templo del Sol. De aquel remoto legado indígena, que no logró borrar sino que acentuó y afirmó el humanismo español de teólogos y juristas frente a la voluntad de poder de los conquistadores, brotó también la vocación de paz y justicia y el sentido de equidad del pueblo peruano que hizo realidad la utopía socialista de la igualdad económica entre los hombres y la justa distribución de la  riqueza, creando el topu, la medida igual de tierra para todos los súbditos del Imperio y magnífico anticipo de las incipientes reformas agrarias de nuestro tiempo.
El Perú, en el que ha predominado étnicamente la sangre indígena aunada al espíritu ético de España, ha sido siempre en la historia un camino de fraternidad y de armoniosa conciliación de contrarios. En su territorio, situado en la encrucijada de todos los caminos de la América del Sur, se conjugaron y fundieron las oleadas culturales de aztecas, de mayas y de chibchas y hasta el mítico e hirsuto primitivismo de caribes y arawaks. Lima fue el centro del comercio y de la ilustración sudamericana, y, en la hora de la emancipación, coincidieron en nuestro suelo las corrientes libertadoras del Norte y del Sur para ganar en territorio peruano la batalla fraternal de Ayacucho. Ese deber y ese destino telúrico fueron mantenidos por el Perú a través de su evolución republicana. En un período de auge económico y de predominio político sudamericano, el Perú eludió las soluciones de fuerza, buscó la coordinación jurídica y la solidaridad de intereses y de ideales de la América Latina. Convocó desde Lima al Congreso Americano de 1847 para afianzar la independencia, resguardar la integridad territorial de nuestros pueblos, repeler la invasión extranjera y uniformar los principios del derecho inter- nacional, de modo tal que la América toda crezca como una sola familia. El canciller peruano Paz Soldán, al instruir a su Plenipotenciario ante ese Congreso le indicaba que debía procurar la formulación de tratados que afianzasen la independencia, soberanía e instituciones de cada una de las naciones americanas, «de manera que ningún poder extraño pueda atentar impunemente contra intereses y objetos tan importantes de que depende la existencia y bienestar de nuestras naciones».


ACTA FINAL de la séptima reunión de consulta de Ministros de relaciones exteriores
(Archivo OEA)

El Perú convocó también a la Unión y Confederación Americana ante los asomos de intervención extranjera en el siglo XIX, mientras dormían los Monroes. Promovió la reunión de los pueblos del Pacífico para oponerse a la expedición monarquista de Flores, apoyada por los albaceas de la Santa Alianza, se opuso a las intervenciones en México y Santo Domingo, dio su apoyo pecuniario a Costa Rica para rechazar la intervención filibustera de Walker y convocó a la solidaridad defensiva contra los intentos de conquista española, a Chile, Ecuador y Bolivia, en la Cuádruple Alianza del Pacífico que culminó gloriosamente en el Callao el 2 de Mayo de 1866. Más tarde buscó la coordinación jurídica en 1875, propuso la formación de un zollverein americano y reunió un Congreso de Jurisconsultos en Lima en 1868.
Ello explica claramente —he dicho otra vez— la posición internacional del Perú en nuestro siglo, su adhesión obstinada a las soluciones de derecho y de paz, su acatamiento a los fallos internacionales, su fe en la conciliación internacional, su cooperación a la Sociedad de las Naciones bajo el signo wilsoniano y su contribución a la Carta de San Francisco y a la defensa de los valores de la civilización humanista y cristiana dentro del marco de las Naciones Unidas. El Perú ha declarado, por otra parte, en las Naciones Unidas así como en las Conferencias de Cancilleres de Washington y Santiago, su adhesión invariable al principio de no intervención venga ésta de donde viniere, su respeto a la personalidad del Estado como base del orden internacional y a la libre determinación de los pueblos. Ha declarado, asimismo, reiteradamente, que considera como base del sistema democrático la promoción del desarrollo económico de nuestros pueblos, la elevación del nivel de vida de los trabajadores latinoamericanos continuamente acechada por la agresión económica que significa la política de cuotas y subsidios y la instauración de un nuevo interamericanismo contrario a todas las formas de explotación que promueva el mayor adelanto industrial y el amplio disfrute, por parte de nuestros pueblos, de sus riquezas naturales.
Estos hechos marcan una trayectoria y una conducta a la que  se ciñó el pedido de convocatoria de una Reunión de Consulta de los Cancilleres Americanos hecha por el Perú «para considerar, según lo dijo, la propuesta de 12 de julio último, las exigencias de  la solidaridad continental, de la defensa del sistema regional y de los principios democráticos americanos ante las amenazas externas que puedan afectarlos». Formulada en términos de absoluta neutralidad y propósito de conciliación, ella no contuvo índice de acusación contra nadie y tendió, como lo declaré a raíz de la presentación ante la OEA, a promover todo lo que une y no lo que separa.
Recogía sin saberlo la explicación cimera que Martí dio a la unidad americana cuando expresó que «la América ha de promover todo lo que acerque a los pueblos y de abominar todo lo que los aparte». En esto como en todos los problemas humanos, dijo el héroe y poeta cubano, el último de nuestros libertadores, el porvenir es el de la paz.
La situación internacional justificaba nuestra propuesta. Pese a los acuerdos y resoluciones aprobados en agosto de 1959, por la Quinta Reunión de Consulta de Santiago, la tensión existente  en la zona del Caribe lejos de mejorar había empeorado por obra de múltiples y complejos factores, no sólo políticos sino económicos, particularmente por el desequilibrio entre las premiosas necesidades de nuestros pueblos y la escasez de recursos para satisfacerlas. El peor elemento de inseguridad en el Caribe era, sin duda, la política de extorsión del Gobierno de Santo Domingo, violatoria de los derechos humanos, y sus actos de intervención y agresión contra los gobiernos democráticos, particularmente contra el de Venezuela. Esa conducta acaba de ser enjuiciada por la Sexta Re- unión de Consulta con tanta energía que nuestro sistema regional se ha robustecido y prestigiado con esto. El panorama cargado de sombras se empeoró progresivamente por las tensiones surgidas entre Cuba y los Estados Unidos, por las represalias adoptadas  por una y otra parte y las amenazas de ruptura del sistema interamericano agravadas por la intromisión del Primer Ministro del gobierno soviético, cuyo objetivo evidente era el de atizar la discordia en el Caribe, desquiciar el sistema continental e impulsar la penetración soviética en el medio propicio de los países americanos subdesarrollados.
La doctrina y la praxis del interamericanismo están basadas, desde el Congreso de Panamá, en el mantenimiento del principio de no intervención y en la defensa del sistema democrático. La anacrónica doctrina de Monroe, que tuvo como finalidad impedir la intervención europea en América, que cumplió una función defensiva en algunos casos y se arrogó prerrogativas de tutela moral, ha sido sustituida por pactos multilaterales como los enderezados en la actualidad a impedir cualquier intervención extracontinental, pero, sobre todo, a desarrollar nuestras propias instituciones y disfrutar de nuestra independencia.
El sistema Interamericano ha significado un esfuerzo secular para constituir un sistema jurídico propio, distinto del de Europa   y otros continentes, libremente aceptado por todos sobre la base de la integridad y de la independencia de nuestros Estados. No obstante las diferencias étnicas y psicológicas entre los Estados Unidos y la América Latina, han logrado formularse, favorecidas por razones geográficas, normas y aspiraciones comunes. Si Europa, tensa de rivalidades, de credos y de castas, fue siempre, según Jaspers, el continente de la lucha y de la guerra, en América se han favorecido en todo momento las fuerzas de integración de sus di- versos elementos étnicos, buscando en los principios del derecho y no en la fuerza el lazo de una permanente solidaridad política. América Latina, distinta fundamentalmente de los Estados Unidos por su individualismo exagerado, su idealismo tenaz, su entusiasmo por las ideas puras y los dogmas políticos, la indisciplina de su vida política, su culto de las ideas de humanidad e igualdad, ha erigido particularmente como norma de su vida internacional  la proscripción de la fuerza y la exclusión de los elementos per- turbadores del orden y las doctrinas disociadoras de otras partes del mundo, que chocan, como dijo Sáenz Peña, con la fecundidad del suelo americano y con los sentimientos de clemencia y generosidad propios de nuestra raza. De estas inclinaciones pacíficas   y solidarias han surgido los postulados, que se han impuesto en las Conferencias Panamericanas, de exclusión de toda hegemonía política, de defensa de la paz y de las soluciones pacíficas de las controversias internacionales, de respeto de los derechos funda- mentales de la persona humana, de culto de la armonía y de la tolerancia, de instituciones como el asilo que proscribe la persecución y la venganza y que han dado lugar, como dijo García Calderón, a una confederación moral sin pactos escritos y sin rudas sanciones. América Latina ha llevado sus ideales y los ha fusionado con los ideales de orden y de libertad propios de la tradición puritana de los Estados Unidos, de Washington, Jefferson y Hamilton. De ellas ha brotado la esencia del interamericanismo.

Raúl Porras Barrenechea. OEA-Costa Rica. Agosto de 1960. (Archivo IRPB-UNMSM)

            Han coincidido fundamentalmente los Estados Unidos y la Amé- rica Latina en la defensa del principio de no intervención propugnado a la vez por Monroe y por Bolívar. Ellos han revivido en los convenios de Río de Janeiro, de Buenos Aires, de Lima y de Bogotá. En la Declaración de Solidaridad y Cooperación Americana aprobada en la Conferencia de la Consolidación de la Paz, en Buenos Aires el año 1936, las 21 repúblicas se obligaron a sostener el principio de «democracia solidaria en América», conforme al cual los actos susceptibles de perturbar la paz afectan a todas y cada una de ellas. Estos principios han sido reiterados por los artículos 24 y 25 de la Carta de la OEA y por sucesivos pactos de seguridad colectiva, tales como el Tratado de Asistencia Recíproca de Río y la Declaración 32 de la Conferencia Interamericana de Bogotá que condena «la injerencia en la vida pública del continente americano de cualquier potencia extranjera o de cualquiera organización política que sirva intereses de una potencia extranjera, así como los métodos de cualquier especie de totalitarismo».
La no intervención es pues, uno de los puntos claves del interamericanismo. Es una sólida doctrina multilateral proclamada y sustenta- da por todas las repúblicas americanas, reafirmada en la Declaración de Lima de 24 de diciembre de 1938 que ordena el procedimiento de consulta para hacer efectiva la solidaridad americana contra cualquier atentado a su soberanía e independencia. El artículo 15 de la Carta de la OEA establece que ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, ya sea cual fue- re el motivo, en los asuntos internos  o externos  de cualquier  otro, y agrega terminantemente que este principio excluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de dependencia atentatoria de la personalidad del Estado y de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen. Está claro, pues, que los convenios interamericanos proscriben toda injerencia extraña extracontinental en América y que ellos vedan también toda forma de injerencia de un país americano en los asuntos internos del otro. Este principio es el más seguro amparo de las pequeñas naciones, la base más firme de la paz continental y el mejor recaudo de la seguridad común. Pero debe entenderse que no admite interpretaciones parciales y que no funciona en un sentido unilateral sino multilateralmente. Los pactos americanos contrarios a las injerencias extracontinentales en asuntos americanos no contradicen los principios de las NN.UU. y antes bien se integran con ellos en la Carta de esta organización y en la de los Estados Americanos.
El caso de la Séptima Conferencia no es, sin embargo, un proceso como el de la Sexta Conferencia que señale o incumba responsabilidad y sanciones. El Perú ha propuesto una cita de conciliación y de fraternidad en la que se refuerce la unidad americana, la solidaridad histórica de América Latina y la conjugación de sus intereses con la democracia norteamericana ligada a ella por factores geográficos irreversibles y comunidad de destino histórico. Seguimos una pauta de mejoramiento social y económico que trate de encauzar formas de vida más decorosas para los hombres de América en el campo económico y social y tratamos de desviar las corrientes discordes que conspiran contra las ideas de personalidad, unidad, estabilidad y autoridad que califican la cultura de Occidente. Defendemos junto con el sistema regional un estilo de vida y un sistema de valores que confíe en las fuerzas espirituales y destierre de la vida colectiva los factores de envidia, de odio y de venganza. No debemos dudar, en ningún momento, de los buenos propósitos tanto de Cuba como de los Estados Unidos ni arrogarnos la función de dirimir una divergencia bilateral. Entre Cuba y los EE. UU. han existido motivos de amistad y cooperación que han derivado en beneficio de la cultura de ambos pueblos y en acicate de progreso. Hay entre ellos, no obstante las divergencias surgidas y las mutuas inculpaciones, puntos de aproximación y de coincidencia. Los Estados Unidos han declarado por la voz del Secretario de Estado Hughes que ellos reconocen en América Latina «el derecho a la revolución y que cada nación puede gobernarse a sí misma según la forma que quiera y cambiarla a su arbitrio si es que cuenta para ello con la voluntad popular». «El principio de hegemonía de uno o más Estados americanos —proclamó el mismo estadista— debe ser descartado de una vez para siempre del sistema internacional americano». Cuba, al rechazar las afirmaciones oficiales de los Esta- dos Unidos, ha asegurado también ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que su posición es de amistad y cooperación con todos los pueblos y que está dispuesta a convivir en paz y a incrementar sus relaciones diplomáticas y económicas sobre bases de igualdad y respeto mutuo con los Estados Unidos. Contrariando volanderas opiniones, Cuba ha afirmado, por la voz de su Ministro de Relaciones Exteriores, que quiere ajustarse a normas de derecho internacional y no a posiciones de fuerza, pero que rechaza cualquier intento de intervención en sus asuntos internos y las agresiones económicas. Debemos confiar por esto en las fórmulas de entendimiento y en la influencia de los factores morales e históricos de unión y solidaridad entre los pueblos de América. Sólo asociándonos todos los pueblos del Continente podremos resistir las agresiones de fuera y mantener la originalidad de nuestra cultura y de nuestras formas de vida. Yo no concibo ni puedo imaginar que el pueblo cubano, el pueblo de Martí, de Heredia y de Casal, de José Enrique Varona, en cuyos tiempos la isla tenía más maestros que soldados, pueda aceptar ajenas tutelas espirituales para convertirse en satélite de ninguna potencia. Debemos confiar en el pueblo de Cuba y debemos procurar que manteniendo la inspiración que brota de la realidad económica latinoamericana mantenga su íntima coherencia con nuestros pueblos a los que le unen lazos irrenunciables de sangre y de espíritu, para hallar juntos medios de conciliación amistosa como los que se obtuvieron entre México y los Estados Unidos que reafirmaron la unidad americana. Estos medios pacíficos refluirán enseguida en el mantenimiento del sistema interamericano, de nuestra estructura de paz que traspasen el ya trillado camino de la buena vecindad y consagren una nueva armo- nía continental basada en la emancipación económica los pueblos. La subsistencia de los sistemas regionales en la confusión de la hora actual, urgida o ganada por el espíritu de lucro y de poder, por sentimientos de declinación y catástrofe y de vagos mensajes mesiánicos, cargados de ocultismo y gérmenes de discordia, debe reforzarse, no como factores egoístas que tiendan a destacar disparidades sino como elementos constructivos para un plan de coexistencia y armonía universal. Condenamos por esto toda intervención en los asuntos hemisféricos de potencias extrañas que traten de imponernos formas que no han surgido de nuestra propia evolución política y social y que representarían pobreza de invención o dependencia intelectual y política de extraños y lejanos tutores.

Raúl Porras Barrenechea. OEA-Costa Rica. Agosto de 1960.
(Foto por Peter Anderson. The LIFE Images. CollectionGetty)

Reiteramos lo que hemos dicho otra vez. Vivimos según el humanista europeo en tiempos difíciles en que no se puede hablar ni callar sin peligro. América Latina vive las circunstancias dramáticas del subdesarrollo económico. Los trabajadores de América Latina moran en condiciones infrahumanas y reciben salarios seis veces inferiores a los de los grandes países industrializados. La economía y el bienestar de nuestros pueblos dependen del egoísmo y del monopolio de los grandes consorcios y monopolios mundiales, y deberían enfrentarse por una vasta política de promoción y desarrollo y no resolverse con una simple mentalidad bancaria. Hemos formulado reiteradamente nuestra demanda de ayuda financiera   y de asistencia técnica, de crédito y de libre comercio pero no de dádivas. Debemos afrontar en esta Conferencia y en la próxima reunión de Bogotá, con voluntad unánime y vigorosa, la lucha a fondo contra los males del subdesarrollo que minan la solidaridad continental.
Pero la base sustantiva de la democracia y de la solidaridad que defiende el sistema Interamericano debe ser la libertad entendida como el respeto fundamental a la personalidad y a la dignidad humana, a la tolerancia como suprema virtud democrática, a la proscripción de toda estulticia o forma de persecución de las ideas, ya que la democracia no puede defenderse sino con armas democráticas que son las de la inteligencia y la razón.

Firma del Canciller, Raúl Porras Barrenechea (Archivo privado)

Confiamos en que la revolución cubana que ha proclamado principios que significan una honda transformación económica, la mejora de los niveles de vida y una más justa distribución de la riqueza, no se desvíe de su camino original y su destino americano que comparte la mayoría de nuestros pueblos y gobiernos, y los Estados Unidos, que han declarado su voluntad de servir a la paz y al bienestar de los pueblos americanos, hallen una fórmula de entendimiento en que se realice el más amplio ideal de vida de la humanidad, que es el vivir sin temor y se haga prevalecer el espíritu de razón y de conciliación contra toda forma de fanatismo, de miedo y de pasión. Confiemos, como en el Evangelio de San Lucas, en que podamos andar juntos sin represión y que en ese alto plano de amistad podamos convertir los corazones de los rebeldes a la prudencia de los justos, para bien de América y de la Humanidad.

San José, 1960




[1] Discurso pronunciado por Raúl Porras Barrenechea en la VII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Americanos en San José, Costa Rica, el 23 de agosto de 1960.


viernes, 23 de agosto de 2019

Sexta Sesión del Conversatorio de Historia Contemporánea

Nota de Prensa 

El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la sexta sesión del Conversatorio de Historia Contemporánea titulada «Ella Dunbar Temple: Historiadora del derecho» a cargo de los investigadores Carlos Ramos Nuñez y Carolina Carrasco Isola. 

El evento académico se realizará el día viernes 6 de septiembre de 2019, a las 7:00 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, av. Ricardo Palma 341, Miraflores. 

Ingreso libre. 

Sobre el Conversatorio 

En un volumen de seis capítulos denominado La institución del jurado, la Dra. Ella Dunbar Temple indaga en sus orígenes y realiza un examen minucioso sobre el jurado en los principales sistemas en los que se ha desarrollado como el inglés y francés. Así también contempla la evolución legislativa en nuestro país, junto a una frondosa y pertinente bibliografía sobre la materia. En la charla se contemplará los aportes y apreciaciones de la Dra. Ella Dunbar, que contribuyeron con una distinguida participación en el mundo académico, con un trabajo dispuesto a romper el paradigma de su época. 

Sobre los expositores 

Carlos Ramos Nuñez
El Dr. Carlos Ramos Nuñez es profesor e historiador del derecho peruano. Actualmente es Miembro Número a la Academia Peruana del Derecho y a la Academia Nacional de Historia del Perú. Ha sido director de la Academia de la Magistratura como también director general de asesoría de la Biblioteca Nacional de la Biblioteca Nacional del Perú. Desde el año 2014 es magistrado del Tribunal Constitucional y Director General del Centro de Estudios Constitucionales de la misma institución. Fue investigador visitante en el Instituto Max Planck de Historia del Derecho Europeo con sede en Fráncfort como también de la Universidad de Berkeley. Es autor de numerosas obras en las que se encuentra la colección de libros de Historia del Derecho Civil Peruano (Siglos XIX y XX), Ley y justicia en el oncenio de Leguía, La Letra de la ley, Toribio Pacheco, jurista peruano del siglo XIX, Trinidad María Enríquez: Una abogada en los Andes, entre otros destacados aportes a la cultura jurídica. 

Carolina Carrasco Isola 
La señorita Carolina Carrasco Isola es bachiller de la facultad de derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, especializada en Derecho Constitucional y Derechos Humanos. Actualmente es investigadora en la Dirección de Estudios e Investigación del Centro de Estudios Constitucionales del Tribunal Constitucional.

martes, 20 de agosto de 2019

Presentación de libro «La Divina Hoguera»


El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la presentación del libro «La Divina Hoguera» de Bernardo Rafael Álvarez. Los comentarios estarán a cargo de Juan Carlos Lázaro, Marco Martos y Jorge Espinoza. Nos acompañará en la parte musical Margot Palomino. El libro es una edición del Fondo Editorial Cultura Peruana. La cita es el viernes 23 de agosto desde las 7: 00 p.m. en nuestro auditorio provisional.  

lunes, 19 de agosto de 2019

Quinta Sesión del Conversatorio de Historia Contemporánea


Nota de Prensa 

El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la quinta sesión del Conversatorio de Historia Contemporánea titulada «Alberto Flores Galindo, intelectual de izquierda» a cargo del sociólogo Osmar Gonzales Alvarado. 

El evento académico se realizará el día jueves 5 de septiembre del 2019, a las 7:00 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, av. Ricardo Palma 341, Miraflores. 

Ingreso libre. 

Sobre el Conversatorio 

El propósito de la exposición es analizar como el historiador peruano Alberto Flores Galindo entendió el papel de los intelectuales en el cambio social, asimismo, se explicará la autopercepción de Flores Galindo sobre su papel como intelectual vertebrando gran parte de su producción historiográfica en relación a la izquierda peruana. 

Sobre el ponente 

Osmar Gonzales Alvarado (Lima, 1959) es investigador, profesor universitario y autor de numerosos trabajos publicados en diferentes países. Doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México y Maestro en Ciencias Sociales por FLACSO-México. Su obra gira alrededor de tres temas: sociología de intelectuales, sociología histórica y sociología de la lectura. Sus más recientes publicaciones son Billinghurst. Combatiente del desierto salitrero (Lima: Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2017), con Antonio Camau Revolución, exilio y democracia. Debates político-intelectuales en América Latina (La Plata: Universidad Nacional de La Plata, 2017), La presencia judía en la izquierda peruana (Lima: Otramirada, 2014) y con Ricardo Melgar Víctor Raúl Haya de la Torre: giros discursivos y contiendas políticas (textos inéditos) (Buenos Aires: Centro Cultural de la Cooperación, 2014).

Conferencia: «El impacto de la cultura iberoamericana en Israel»

La embajada de Israel en el Perú y el Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, presentan a la doctora Ruth Fine (Universidad Hebrea de Jerusalem, Israel) quien ofrecerá la conferencia El Impacto de la Cultura Iberoamericana en Israel. Este importante encuentro académico se llevará a cabo, el miércoles 21 de agosto del 2019, en el auditorio provisional del Instituto Raúl Porras Barrenechea (Av. Ricardo Palma 341, Miraflores) a las 6:30 p.m. Ingreso libre previa inscripción al correo: culture-sec@lima.mfa.gov.il

Sobre la ponencia:

La autora refiere: “La vastedad y variedad de la presencia de la cultura iberoamericana en Israel constituyen, en la actualidad, un fenómeno singular en el horizonte del hispanismo mundial. Si adoptáramos como préstamo el concepto utilizado respecto de la literatura de los años ´60 en Hispanoamérica, resultaría adecuado referirnos a un verdadero “boom” del hispanismo en Israel, queriendo expresar con ello el grado de intensidad, calidad y difusión de la cultura iberoamericana en este país. Ello de ningún modo constituye una situación novedosa, dado que los estudios hispánicos tienen una larga tradición desde la creación del estado de Israel (1948), pero sí de un fenómeno cuyo acrecentamiento es notorio en el último decenio, propulsado, sin duda, por el inusitado interés en el estudio del español. En mi presentación me referiré al desarrollo de dicha presencia, sus características y alcance, tratando de dilucidar algunas de las causas de su impacto y magnitud".

Sobre la ponente:

Dra. Ruth Fine: Egresada de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires y doctora en Literatura española e hispanoamericana por la Universidad Hebrea de Jerusalem, en donde se desempeña como Catedrática y Directora del Departamento de Estudios Románicos y Latinoamericanos. Fue Directora del Instituto de Humanidades Generales y del Foro Europeo. Se especializa en la literatura del Siglo de Oro español, con énfasis en la obra de Cervantes y en la literatura de conversos. En estas áreas ha publicado libros y más de 100 artículos. Entre sus libros: Una lectura semiótico narratológica del Quijote (2006); Cervantes y las religiones (en colaboración con S. López Navia, 2008 y 2019); La Biblia en la literatura del Siglo de Oro (en colaboración con I. Arellano, 2010); La fe en el universo literario de Jorge Luis Borges (en colaboración con D. Blaustein, 2012); Lo converso: orden imaginario y realidad en la cultura española (siglos XIV-XVII) (en colaboración con M. Guillemont y J. D. Vila, 2013); Recreaciones bíblicas cervantinas (2014); Eros, Family and Community (en colaboración con J. Kaplan, Sh. Peled y Y. Rinon, 2018); The Relevance of Regions (en colaboración con G. Press y A. Kacowicz, 2019). Fue fundadora y primera de la Asociación de Hispanistas de Israel, actualmente Presidenta honoraria de la misma, Presidenta de la Asociación Internacional de Hispanistas y Vice Presidenta de la Asociación Internacional de Cervantistas. En 2013 la Corona española le concedió la Encomienda de la Orden del Mérito Civil por promover el conocimiento de la literatura española. En 2016 la Real Academia Española la nombró Académica correspondiente. Doctora honoris causa por la Universidad de Navarra. Ha sido profesora invitada en numerosas universidades de América y Europa y ha organizado más de una decena de congresos internacionales. Es miembro del Consejo Asesor de prestigiosas revistas científicas y editoriales.


martes, 23 de julio de 2019

Presentación de tesis «Poetas peruanos de la Generación del 60»


El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la presentación de la tesis Poetas peruanos de la Generación del 60, a cargo de Elena Zurrón Rodríguez, doctora en Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, España. La acompañan en los comentarios de la educadora Cecilia Heraud y el dr. Marco Martos Carrera, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

El evento académico se realizará el día jueves 1 de agosto de 2019, a las 7: 00 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, Av. Ricardo Palma 341, Miraflores. El ingreso es libre. 

El género literario de la poesía tiene una larga tradición en el Perú desde las primeras manifestaciones incas y se ha ido adaptando a los tiempos siempre con brillantez, viviendo su época de mayor auge en el siglo XX. La exposición de la doctora Zurrón, discutirá los rasgos comunes que le permitieron al grupo poético del 60 crear su propia tradición a pesar de no ser un movimiento organizado. Al mismo tiempo, se reconocerá la independencia y la diversidad de cada uno de los poetas integrantes de esta generación. El trabajo de investigación tuvo como fin rescatar a una generación poética silenciada fuera del ámbito peruano. 

Elena Zurrón Rodríguez (Ceuta – España, 1952) es doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Alicante (2019). Instituto de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Alicante. Su tesis doctoral se tituló Poetas peruanos de la Generación del 60. Poesía de corte democrático y social y su evolución a la neo-vanguardia (2019). Asimismo, posee el grado de Licenciatura por la Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Alicante (1986). Tesina de Licenciatura: La obra del arquitecto Francisco Muñoz LLorens en Alicante. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid (1976).

viernes, 12 de julio de 2019

Presentación del libro «Arena, asfalto y memoria: Kloaka 1982-1984»



Nota de prensa 

El Instituto Raúl Porras Barrenechea e Hipocampo Editores tienen el agrado de invitarle a la presentación del libro Arena, asfalto y memoria: Kloaka 1982-1984 de Julio Alexis León. La publicación está dedicada a analizar y presentar los testimonios de poetas y artistas peruanos que en septiembre de 1982 fundaron el Movimiento Kloaka, así con K para acentuar su irreverencia con el establishment. 

La presentación del libro será el viernes 2 de agosto a las 7.00 p. m. en el auditorio provisional del Instituto Raúl Porras Barrenechea, avenida Ricardo Palma 341, Miraflores, y estará a cargo de Julio Alexis León. Asimismo, se presentará una lectura de poemas a cargo de los integrantes y amigos de Kloaka. La pauta musical estará a cargo de Piero Bustos. 

El libro está compuesto de tres partes. La primera parte, es un estudio introductorio del contexto en el que nació el movimiento: la intensificación de los movimientos migratorios hacia Lima y el desarrollo de la violencia política ocurrida en el país. La segunda parte, está compuesta de dieciséis entrevistas a miembros y allegados de Kloaka. La última parte, es la crónica de un viaje imaginario que sirve de homenaje a aquellos amigos, poetas y artistas que fueron cercanos al movimiento y que en distintos momentos iniciaron el viaje inevitable. 

Julio Alexis León estudió Literatura en el Centro Graduado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Ha trabajado como docente en diversas universidades de Estados Unidos y Perú. Actualmente es profesor en Nueva York en Queensborough Comunnity College (CUNY). Ha publicado los textos de ficción: Libro de las incertidumbres (Lima: urpi, 1992), así como diversos relatos en revistas literarias. Sus trabajos académicos han aparecido en revistas especializadas. Su último libro es El mundo al revés. Estudio y anotaciones a los Zorros de Arguedas (Lima, Hipocampo, 2015). Actualmente, desarrolla una investigación sobre la novela acerca del conflicto armado interno en la década de los ochenta en el Perú. 

Mayor información:
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Recital Poético-Musical Antología Colectiva


La Sociedad Peruana de Poetas y el Instituto Raúl Porras Barrenechea tienen el agrado de invitarle al Recital Poético-Musical Antología Colectiva. La cita es el jueves 25 de julio, a las 6:00 pm, en el auditorio provisional del Instituto Raúl Porras Barrenechea, avenida Ricardo Palma 341, Miraflores. El ingreso libre.

Presentación de libro «Cuando los poetas van al cine»


Bisonte Editorial y el Instituto Raúl Porras Barrenechea tienen el agrado de invitarles a la presentación del libro «Cuando los poetas van al cine» de Cristhian Cárdenas Beramendi. Los comentarios estarán a cargo de los poetas Paul Forsyth y Daniel Escudero. La cita es el martes 16 de julio, desde las 7:00 pm, en el auditorio provisional del Instituto Raúl Porras Barrenechea, avenida Ricardo Palma 341, Miraflores. El ingreso libre.

martes, 2 de julio de 2019

Cuarta Sesión del Conversatorio de Historia Contemporánea

El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la cuarta sesión de su Conversatorio de Historia Contemporánea titulada Cartas de Jorge Guillermo Leguía a Emilia Romero a cargo de la historiadora Lucila Castro de Trelles. 

El evento académico se realizará el día miércoles 24 de julio de 2019, a las 6: 00 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, av. Ricardo Palma 341, Miraflores. El ingreso es libre. 

El propósito de la exposición es analizar la correspondencia íntima, inédita, entre Jorge Guillermo Leguía y Emilia Romero que se produjo a raíz de la tercera prisión de Jorge Guillermo entre marzo y mayo de 1933. Las cartas reflejan la intimidad absoluta de estos dos personajes, intelectuales, carismáticos que sueñan con reencontrarse. Son también un testimonio de la época, de las relaciones políticas y sociales y de los acontecimientos tumultuosos del final del período de Sánchez Cerro. Son 170 cartas que Jorge le escribe apasionadamente a su novia y 45 cartas que Emilia le escribe a él. 

Lucila Castro de Trelles (Lima 1948), es bachiller en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú y discípula de Franklin Pease García Irigoyen. En 1972 obtuvo una beca del Instituto de Cultura Hispánica para investigar en el Archivo General de Indias de Sevilla. Publicó en 1992 una nueva edición, con notas y estudio preliminar, de la crónica agustina La Relación de la religión y ritos del Perú hecha por los padres agustinos de Huamachuco, en la Colección de Clásicos Peruanos editada por el Fondo Editorial de la PUCP. Desde hace algunos años ha realizado investigaciones sobre las haciendas coloniales en la sierra norte, y su contacto con las comunidades andinas la han llevado a publicar artículos sobre los tejedores y los quipus coloniales. El 2005 publicó la primera edición del libro Los tejedores de Santiago de Chuco y Huamachuco, de cumbicus a mitayos, obrajeros y mineros y en el 2013 la segunda edición. El 2008 edito, junto a Luis Peirano, el libro Teatro y Fe, los autos sacramentales en el Perú (Fondo Editorial de la PUCP, 2008). En la actualidad prepara la edición de la correspondencia entre Jorge Guillermo Leguía y Emilia Romero.

Presentación del libro «Cuentos» de Lastenia Larriva de Llona


El primer libro de cuentos publicado por una escritora peruana.


El Instituto Raúl Porras Barrenechea y Maquinaciones Narrativa tienen el agrado de invitarle a la presentación del libro Cuentos de Lastenia Larriva de Llona (1848-1924). Su primera y única publicación fue en 1919 con unos sugestivos dibujos de Juan Manuel Cárdenas Castro, uno de los ilustradores más renombrados de esos años y colaborador de la revista Variedades. Se trataría del primer libro de cuentos publicado por una escritora peruana. A cien años de su primera edición, Cuentos llega nuevamente a los lectores gracias a Maquinaciones Narrativa. 

La presentación de Cuentos es el jueves 11 de julio a las 7.00 p. m. en el auditorio provisional del Instituto Raúl Porras Barrenechea, avenida Ricardo Palma 341, Miraflores, y estará a cargo de Borka Sattler, Kathy Subirana y Christian Elguera. Asimismo, José Luis Guardia “Papo Cuentacuentos” realizará una narración oral de uno de los cuentos. 

Lastenia Larriva de Llona publicó su primer libro de narrativa cinco años antes de su muerte, una publicación tardía, algo frecuente entre las escritoras que entonces tenían una gran dificultad para acceder a los medios de difusión de sus libros ¿Qué sucedía en el Perú aquellos años? Un año antes se publicaba El caballero Carmelo de Abraham Valdelomar (1918), y un año después Cuentos andinos. Vida y costumbres indígenas de Enrique López Albújar (1920). Es decir, se publica alrededor de una constelación de colecciones de relatos de gran trascendencia. 

Cuentos presenta una sociedad limeña de inicios del siglo XX, sus calles, su historia, sus tradiciones, una sociedad conservadora a través de la mirada reflexiva y romántica de Lastenia Larriva de Llona, relatos escritos durante varios años, muchos de ellos fantásticos. Cuentos está formado por catorce relatos: El cuento del sepulturero, Una historia como hay muchas, El rey Herodes, Misterio, Mañana de primavera, Fatalidad, Una fiesta en el cielo, Inexplicable, Iris, El Niño Jesús de Teodoro, Sol en invierno, Cuento que es historia, Lo irreparable y La vía crucis de Longinos

Esta publicación de Larriva de Llona recibió el apoyo del Estado peruano a través del Ministerio de Guerra. Cien años después, Cuentos vuelve a publicarse gracias al Programa de Estímulos Económicos del Ministerio de Cultura del Perú y la edición de José Donayre Hoefken. 

Lastenia Larriva de Llona nació en Lima, en 1848, y falleció en la misma ciudad, en 1924. Fue poeta, narradora y periodista. Escritora de la generación ilustrada peruana. En Lima, formó parte del club literario El Ateneo. En Guayaquil se dedicó a la literatura y al periodismo. Entre 1888 y 1890 tuvo un periodo de intensa creación literaria. Publicó en el diario El Comercio estudios sociológicos y psicológicos con el seudónimo de N. Mayer (1895). Posteriormente, editó el quincenario Arequipa Ilustrada (1910-1915) y dirigió la revista mensual La Mujer Peruana (1916-1920). Es autora de la novela Un drama singular o historia de una familia (1888 y 1920), del poemario La ciencia y la fe (1889), de la novela corta Pro Patria. Respuesta al romance Sucre de José Antonio Calcaño (1890), del poemario Fe, patria y hogar (1902), del libro Cartas a mi hijo. Psicología de la mujer (1919) y de la colección de relatos Cuentos (1919).

jueves, 27 de junio de 2019

Encuentro del Vicerrector de la UNMSM con el Alcalde de Miraflores para la puesta en valor del Instituto Raúl Porras Barrenechea -19 febrero del 2019


Con la visita del Dr. Felipe San Martín Howard, Vicerrector de investigación y posgrado de la UNMSM, acompañado de funcionarios de la universidad, el Dr. Luis Molina Arles, actual alcalde de la Municipalidad de Miraflores empezó el diálogo abierto con la comunidad académica y empresarial, iniciándolo con una primera evaluación exhaustiva de las refacciones que se están llevando a cabo en el IRPB, centro de investigación de la Universidad localizado en la comuna miraflorina.

 El encuentro entre el Dr. San Martín Howard y el Dr. Molina Arles se realizó el martes 19 de febrero en el despacho municipal donde los altos funcionarios ediles y universitarios, así como representantes de la empresa constructora, iniciaron el diálogo informativo de cómo se realiza el reforzamiento del Instituto Raúl Porras Barrenechea, monumento histórico y artístico de la nación de propiedad de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con el apoyo de la empresa Promotora Tradiciones-Grucaba SAC.

Además del Vicerrector participaron en la reunión por parte de la UNMSM el Dr. Armando Yarlequé Chocas, director de la Dirección General de Unidades Desconcentradas – DGUD del Vicerrectorado de Investigación y Posgrado de la UNMSM; el Emb. Harry Belevan-McBride, director ejecutivo del Instituto Raúl Porras Barrenechea de la UNMSM; el Dr. Manuel Espinoza, asesor de la UNMSM; el Arq. Rubén Tejada y la Ing. Melina Ravello, de la Oficina de Infraestructura.

Por parte de la empresa constructora asistieron el gerente general, Antonio Cabada Varea, y los señores Miguel González Jiménez, Gerencia de Proyecto-RH10, Plácido Gisbert, proyector manager RH10 y Julio Vargas Newmann, ingeniero encargado del reforzamiento estructural del IRPB.

Los funcionarios participantes de la municipalidad fueron, además del señor Alcalde, los señores Wilfredo Calderón, subgerente de Fiscalización, Mario Casaretto, subgerente de Defensa Civil, Antonio Monsalve, de la Gerencia de Obras y Servicios Públicos y Carlos Ángel Ramírez Alzamora Muñiz, gerente de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente.

La reunión informativa tuvo como principal objetivo destacar la necesidad de trabajar en conjunto para poner en valor el Monumento Artístico e Histórico que representa la casona donde vivió y murió RPB y donde funciona, desde 1964, el instituto. Cabe recordar que a la espalda del Palacio Municipal se ubica el Parque Ecológico Raúl Porras Barrenechea.

En la reunión se presentaron los trabajos y adelantos de la empresa en la restauración de la histórica casona miraflorina, encuentro esencial de la llamada Ruta turística Mario Vargas Llosa que auspicia la Municipalidad desde julio del 2011. La propuesta de apoyo que ofreció la Municipalidad a través de la Gerencia de Desarrollo Urbano, a cargo de Carlos Ramírez, consiste en incluir al IRPB en el Programa de Conservación de Casonas.


Dr. Felipe San Martín Howard saluda al Dr. Luis Molina Arles, alcalde de Miraflores; lo acompañan el Dr. Armando Yarlequé Chocas, Director de la DGUD-VRIP-UNMSM y el Emb. Harry Belevan-McBride, Director Ejecutivo del Instituto Raúl Porras Barrenechea de la UNMSM.

 En la sala de reuniones de la Municipalidad, con el diálogo abierto entre autoridades de la UNMSM y la Empresa Constructora Promotora Tradiciones-Grucaba S.A.C



(de izq a derecha): Funcionarios de la Municipalidad de Miraflores, de la UNMSM y representantes de la Empresa Privada.

Wilfredo Calderón, Subgerente de Fiscalización, Mario Casaretto, Subgerente de Defensa Civil, Antonio Monsalve, Gerencia de Obras y Servicios Públicos, Harry Belevan, Director Ejecutivo del IRPB, Ing. Julio Vargas Newmann, encargado del reforzamiento estructural del IRPB, Manuel Espinoza, Asesor de la UNMSM, Armando Yarlequé, Director General de la DGUD_VRIP_UNMSM, Plácido Gisbert, proyector manager RH10, Antonio Cabada Varea Gerente General de Promotora - Grucaba, Miguel Gonzalez Jiménez Gerencia de Proyecto - RH10, Luis Molina Arles, Alcalde de Miraflores, Felipe San Martín Howard, Vicerrector de Investigación y Posgrado de la UNMSM; Arq. Rubén Tejada, Oficina de Infraestructura (OGIU) de la UNMSM, Ing. Melina Ravelo, OGIU de la UNMSM, Carlos Angel Ramírez Alzamora Muñiz, Gerente de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente

jueves, 30 de mayo de 2019

Presentación del libro Trujillo y la Costa Norte en la historia del Perú


Nota de Prensa 

Presentación del libro Trujillo y la Costa Norte en la historia del Perú

El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la presentación del libro Trujillo y la Costa Norte en la historia del Perú. Sociedad, género y cultura que contará con la participación de los historiadores Carlos Hurtado (UNMSM) y Susana Aldana (PUCP). 

El evento académico se realizará el día viernes 7 de junio de 2019, a las 6: 30 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, Av. Ricardo Palma 341, Miraflores. El ingreso es libre. 

Trujillo y la Costa Norte en la historia del Perú es una publicación editada por Carlos Hurtado, Juan Castañeda y Ricardo Morales a través de la Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Trujillo. El libro presenta seis investigaciones históricas que se han realizado en la joven Escuela de Historia de esa casa de estudios y un estudio introductorio que sitúa esas investigaciones dentro de la historiografía producida en las universidades regionales. La publicación discute temas sociales y culturales que contribuyen a presentar la realidad heterogénea y diversa del Perú entre los siglos XVIII y XX.  

Carlos Hurtado Ames

Es doctor en Historia por El Colegio de México; maestro en Historia por la misma institución; magíster en Antropología por la Pontificia Universidad Católica del Perú; licenciado en Historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Investigador Calificado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica del Perú, Regina núm. 15700. Fue docente de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional de Trujillo. En la actualidad es Profesor Asociado de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Susana Aldana Rivera

Historiadora, licenciada por la Pontificia Universidad Católica del Perú, maestra en Historia Andina por Flacso (Quito) y doctora por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tras varios años de trabajo en proyectos de investigación con ONG peruanas (Cipca-Piura; Patrimonio Perú) y extranjeras (IRD-Chiclayo), se asentó en Lima y ha enseñado en varias universidades, como la PUCP, la Universidad de Lima, la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, la UNMSM y la Universidad ESAN. Ha sido Scholar in Residence de la University of Alabama con una Fulbrigh Visiting Scholar Grant y obtuvo la Thomas Hawkings Johnson Visiting Scholar en la US Military Academic, West Point. Los diversos talleres de actualización de profesores que ha dictado dentro del Perú los ha combinado con múltiples publicaciones, desde libros hasta artículos en revistas internacionales y nacionales diversas.

El ingreso es libre. 

Mayor información: ediciones.irpb@unmsm.edu.pe 

miércoles, 22 de mayo de 2019

Tercera Sesión del Conversatorio de Historia Contemporánea

Nota de Prensa 

Tercera Sesión del Conversatorio de Historia Contemporánea 


Raúl Porras Barrenechea y su legado como servidor público


El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, tiene el agrado de invitarle a la conferencia intitulada Raúl Porras Barrenechea y su legado como servidor público a cargo del doctor Dante Paiva Goyburu. 

Este evento académico se realizará el día viernes 14 de junio de 2019, a las 6 p.m., en el auditorio provisional del Instituto, Av. Ricardo Palma 341, Miraflores. 

El propósito de la exposición es presentar a Raúl Porras Barrenechea como funcionario, a partir de su desempeño en distintas entidades: Corte Suprema de Justicia, Ministerio de Relaciones Exteriores, Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Congreso de la República, resaltando las particularidades y características de su forma de trabajo al servicio del Estado peruano. 

Dante Paiva es magíster en Derecho con mención en Derecho Constitucional y Derechos Humanos. Doctor en Derecho y Ciencia Política por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Miembro de la Asociación Peruana de Derecho Constitucional, de la Comisión Consultiva y de la Comisión de Estudio de Derecho Constitucional y Derecho Procesal Constitucional del Ilustre Colegio de Abogados de Lima (2017-2018). Secretario de Redacción de la Revista Peruana de Derecho Público. Docente universitario en las especialidades de Derecho Constitucional, Derecho Procesal Constitucional, investigación jurídica y Derechos Humanos en pre y posgrado. 

El ingreso es libre. 

Mayor información: ediciones.irpb@unmsm.edu.pe 

jueves, 9 de mayo de 2019

LA UNIVERSIDAD Y LA CULTURA PERUANA


LA UNIVERSIDAD Y LA CULTURA  PERUANA[1]

No podía dejarse de oír  en el cuarto centenario de San Marcos, una de las más trascendentes conmemoraciones históricas de nuestro siglo, la voz del Instituto de Historia de la Universidad, depositario espiritual de la tradición de esta casa de estudios. Como Director de él, no obstante mi voluntad de retraimiento, he aceptado el encargo honroso de esta conferencia, por respeto a las constituciones del claustro y por mi devoción al pasado que perdura dentro de estos muros históricos. Es deber de todos, en estos días de conmemoración, decretados por el tiempo, revivir con sentido gratulatorio el recuerdo de los que estudiaron y trabajaron dentro de este recinto, en la obra silente de la cultura, y alentaron el mismo ideal nuestro de superar los contrastes de la realidad con el culto, incapaz de desaliento, de las tareas del espíritu.
            Ningún sitio más propicio para enmarcar esta conmemoración que esta capilla del antiguo Noviciado jesuita, dedicada a Nuestra Señora de Loreto, y e cuyo artesonado parecen reflorecer, engarzadas en oro, las frases matinales de la letanía, que recitaban los colegiales de San Carlos antes de ingresar a la cátedra de Prima, para enfrascarse en la monótona lectura de las Decretales o del Digesto o debatir las doctrinas del Doctor Angélico o del maestro de las Sentencias. Aquella Universidad, encarnada en el siglo XVII, en sus colegios mayores, tuvo como la de ahora, sus días de quietud y de trabajo en las aulas saturadas del ergotismo y de latín, pero dejó también espacios para la alegría saludable en sus días de fiesta; en los grados y paseos del Rector y de los estudiantes, entre la algazara ciudadana, desde la Universidad a la capilla de la Antigua de la Catedral; en las fiestas del patrono San Marcos y de San Bernardo; en las burlas joviales del vejamen, en que revivía la más jacarosa  tradición salmantina, y, particularmente, en el recibimiento solemne de los  Virreyes, en que la Universidad desplegaba su boato de maceros, estandartes, togas y bonetes, espuelas doradas, espadas simbólicas y guantes doctorales, e inundaba la sala el incienso del panegírico al Virrey, “nuevo héroe de la fama”, ante el cual, sin embargo, tenían el derecho de permanecer  cubiertos, como  símbolo de los fueros de la inteligencia, los doctores graduados en San Marcos.
            Y la evocación, que propicia el claustro colonial, se completa con la implantación en ella de la vieja tribuna de la Universidad, desde la que el criollo Baquíjano y Carrillo cambiara por primera vez la voz de la lisonja virreinal por el sereno alegato contra la injusticia, y la reprimida emoción de la libertad.  Desde esta misma tribuna, la Universidad siguió el ritmo palpitante de las horas más decisivas de nuestra historia escuchando desde ella el último panegírico hinchado en honor de los Virreyes Abascal y Pezuela, y el elogio, todavía redundante y cortesano, pero henchido de esperanza, de Figuerola, de Larriva y de Pedemonte para San Martín y Bolívar, hasta que se oyó vibrar en ella, en el recinto del Congreso Constituyente, la palabra de Sánchez Carrión, proclamando las bases intangibles de la república y exigiendo la virtud como el más auténtico atributo del régimen democrático. Desde ella resonaron también las nobles palabras del adiós de San Martín al Perú, que contienen la más noble lección que haya recibido nuestra democracia. Entre estos claustros de naranjos y de jazmines, oreados de latín y de sabiduría, discurrieron los maestros y los estudiantes que ennoblecen la historia de la acción y del pensamiento durante el siglo XIX. Por ellos debió cruzar, seguido del respeto y la admiración de los escolares, largo y escuálido, achacoso y curvado por los años, pero joven por el espíritu, bajo su manto raído, el viejo Rector don Toribio Rodríguez de Mendoza, el representativo de la Ilustración en el Perú y reformador de los métodos de enseñanza, quien, ante las inquisiciones de los visitadores alarmados por el espíritu de renovación que circulaba por los claustros, proclamaba que había enseñado durante treinta años a varias generaciones no sólo del Perú sino de otras regiones de América, infundiéndoles el espíritu de los tiempos y desterrando restricciones y métodos inútiles. En las celdas de este colegio que daban al patio vivieron, bajo aquel insigne Rectorado, aquellos estudiantes de la época revolucionaria que, a semejanza de sus hermanos de América, con los dedos manchados de tinta y el alma nutrida con leche del Contrato Social, atemperados sus hervores por le ecuanimidad de los clásicos y el rigor de la Escolástica, dormían sobre colchones de  libros prohibidos o redactaban panfletos que se imprimían en Chile y en Buenos Aires. En los libros de matrícula y de actos, figuran los nombres de todos ellos, anónimos o gloriosos, pero poseídos de un espíritu colectivo de los que hacen patria, llamáranse Francisco Javier Mariátegui, el primer Secretario de Congreso Constituyente y que fue más tarde figura patricia de nuestro republicanismo: José Faustino Sánchez Carrión, el audaz impugnador de la monarquía en la carta del Solitario de Sayán; Manuel Pérez de Tudela, que habría de redactar el Acta de la Independencia; Justo Figuerola, que encarnaría los principios civiles en nuestra historia republicana y arrojaría la banda presidencial por un balcón, o José Joaquín Olmedo, que componía odas conforme a la retórica clásica, en honor de las infantas difuntas, para prepararse a cantar la gloria de Junín y volvería más tarde a Lima, a palpar, casi ciego, las paredes de su celda de estudiante donde había preparado disertaciones filosóficas y matemáticas, rezado la letanía lauretana en esta capilla, y cruzado sobre el pecho, según sus propios versos la banda azul de los colegiales de San Carlos, que es “insignia de honor en mi colegio”.
            Son estas convocaciones, caras al espíritu universitario y nacional, las que inspiran este homenaje centenario. Tenemos conciencia los profesores actuales de San Marcos, al margen de todo egoísmo o vana palabrería, de que nuestra Universidad ha cumplido, frente a las contingencias de la realidad de todos los tiempos, sus labores esenciales en la transmisión de la cultura occidental, en la investigación de la realidad peruana, en la búsqueda anhelosa de una cultura propia y en la formación de una conciencia de la nacionalidad. No se limitó ella exclusivamente a copiar o repetir lo extraño, a trasplantar la cultura europea humanista, sino que, en determinados momentos de su vida, removidas las aguas estancadas del saber rutinario por un soplo de renovación, acertó a hallar, debajo de la cultura importada, los gérmenes vitales de una cultura propia que era imposible lograr de un golpe, ni diferenciar tampoco, en un minúsculo empreño cantonal, de la unidad indivisible de la cultura universal.
            Es, precisamente, en esta hora de serena contemplación histórica, en la que cabe redimir, tanto a la Universidad colonial como a la republicana, de estas acusaciones simplistas e improvisadas. Si es cierto que la Universidad de los siglos CXVI y XVII vivió bajo el yugo de la Escolástica y de Aristóteles, y trabajó sometida al imperio del magíster dixit, no cabe  negar que en el ambiente claustral de os conventos y colegios se fueron formando lentamente, en una quietud de tiempo medioeval, profunda y severa, los cauces por donde debía correr la savia de una cultura propia. Es nota distintiva del carácter hispánico, como lo ha hecho notar con su sabia ecuanimidad, don Ramón Menéndez Pidal, la sobriedad frente a lo nuevo y novedoso, y la adhesión a lo antiguo, dentro de un estilo de vida parco de apetencias y amante, en especial de las disciplinas necesarias. Prohibiciones y restricciones no embargaron nunca la libertad incoercible del pueblo español que, como ha dicho Renan, supo hallar siempre, aun en los períodos más duros del absolutismo, el camino de su libertad interior en las mazmorras y en las celdas, y hablar por labios de sus místicos o de los inmortales personajes de sus novelas. Las prohibiciones externas sobre el tráfico intelectual de libros o sobre la pureza dogmática, no ahogaron en la universidad colonial el espíritu de investigación en las ramas desinteresadas de la cultura. Desde el siglo XVI la Universidad, urgida por el medio, abordó y llevó a cabo la tarea de descubrir y estudiar las lenguas indígenas. Fray Domingo de Santo Tomás descubrió los secretos de la estructura gramatical del quechua y los tesoros culturales del Incario, encerrados para la etnografía futura en su Léxico, publicado en Valladolid, hacia 1560. La labor quechuista realizada por los dominicos, por los jesuitas Torres Rubio y González Holguín, y por los catedráticos de lengua general de la Universidad de San Marcos, con sus artes y vocabularios constantes de los siglos XVI y XVII, es una tarea científica de primer orden, que sienta las bases de la cultura peruana y que no ha sido quizás superada hasta ahora. La Universidad colonial tuvo, durante doscientos años, una cátedra de quechua que no se dictó en la Universidad republicana sino desde hace dos lustros. El esfuerzo lingüístico de la Universidad limeña abarcó el aymara, el puquina, el araucano; y un limeño, alumno del Colegio de San Martín, el jesuita Antonio Ruiz Montoya, descubrió los secretos del guaraní y publicó el primer Arte y Vocabulario de esa lengua en 1640. La Universidad de San Marcos, fue así, en el siglo XVII, el foco principal de estudio de las lenguas sudamericanas, a las que prestó colaboración esencial, y pudo, desde su lejanía geográfica, ufanarse de ser una Alcalá de Henares indiana.
En el orden jurídico, la Universidad y los colegios no sólo difundieron enseñanzas universales del derecho romano y encarnaron en nuestra legislación el noble hálito moral del derecho castellano y de las Partidas, sino que, a través de los juristas que vivieron en Lima y respiraron el aire de nuestra cultura, se hallaron y definieron, con excelsitud doctrinaria, las líneas esenciales del nuevo derecho hispano-indígena, que se plasmó en las obras de León Pinelo, de Escalona y Agüero, y de Hevia Bolaños, y culminaron en la arquitectura vigorosa y libre de la Política Indiana, de Juan de Solórzano y Pereyra, escrita en Lima en días de completo absolutismo.
Tardía, pero eficazmente, la Universidad impulsó en el siglo XVIII los estudios geográficos sobre  el Perú, que comprendía entonces toda la América austral, a excepción del Brasil, y asumía en los mapas ingenuos y rudimentarios de la época, la forma de un corazón. La geografía había sido en el siglo XVI una tarea peninsular encomendada a la Casa de Contratación de Sevilla, que fue como una universidad ultramarina de navegaciones y cartografía, una escuela de pilotaje, y la depositaria de cartas de los argonautas, de las relaciones de viajes y de las descripciones geográficas de la época de Felipe II. En 1657 se instaló en Lima una Academia Naútica, bajo la dirección del primer catedrático de Matemáticas de San Marcos, Francisco Ruiz Lozano, que inició las tareas del cargo de Cosmógrafo, el que recayó más tarde en catedráticos de la Universidad, como Peralta, Cosme Bueno y Unanue. Estos nombres son, por sí solos, expresivos del desarrollo de la ciencia geográfica colonial. Peralta ayudó al Padre Feuillée en observaciones astronómicas. Cosme Bueno escribió la primera Geografía del Perú, y Unanue definió  por primera vez la influencia del clima sobre le carácter peruano, con originalidad y suficiencia.
En el orden de las ciencias, a pesar de la estrechez de las cátedras y de los programas de enseñanza de entonces, hubo en los estudiosos coloniales, herederos de la tradición científica de los padres Acosta y Cobo, una inquietud constante por los estudios botánicos y de historia natural, que reflorecen en el siglo XVIII con el llamado a la ciencia experimental de Rodríguez de Mendoza, y con el aporte externo que representan las investigaciones científicas de Antonio de Ulloa, el formidable ejemplo de la  Flora Peruviana y Chilensis, de Ruiz y Pavón, y la exploración del Obispo Martínez Compañón. En el campo de la Medicina, el atraso y el empirismo que fustigó Caviedes, se desvanecen con la fundación del Colegio de Medicina de San Fernando, presidido por Unanue, quien inicia los estudios prácticos de Anatomía, e incorpora esa noble  rama de la ciencia entre los institutos básicos de nuestra Universidad.
            Si la universidad colonial cumplió su labor docente y humana al enseñar el pensamiento clásico y escolástico, al difundir las ideas de la Ilustración y al recibir en su seno a estudiantes venidos de todas partes de América, con un sentido continental inherente a toda nuestra historia, la Universidad republicana, obstruída muchas veces en su atarea por la anarquía o el autoritarismo externos, ensanchó y renovó los estudios tradicionales, incorporando disciplinas, cátedras e institutos nuevos, y recibiendo el aporte de todas las corrientes intelectuales europeas y americanas, sin restricción alguna. En el siglo XIX florecen especialmente las disciplinas jurídicas con un sentido liberal y nacional a mismo tiempo, que se exterioriza en la obra ciclópea de García Calderón, en las lecciones de Derecho Civil de Pacheco, en los estudios de Derecho Constitucional Peruano de Fuentes y Villarán, y en los tratados de Derecho Internacional de Herrera, Silva Santisteban y Ribeyro. La universidad republicana no es tampoco una entidad huera y formularia, sino que trasfunde su espíritu a la política y a la acción, y son los jurisconsultos egresados de San Marcos quienes llevan la doctrina al parlamento, al ministerio y a las leyes en los períodos ilustrados del caudillismo, y cuyos nombres fulguran al pie de los decretos de abolición de la esclavitud, de promulgación de los códigos, de declaración de la instrucción pública obligatoria, de implantación de las leyes de trabajo, o al pie de las notas diplomáticas que preconizan la defensa de la jurisdicción y, frente a las amenazas de los imperialismos europeos, el arbitraje y la solidaridad continental.
El tema que se me ha señalado para esta conferencia es el de la Universidad y la Historia.  Interpretado literalmente sería un tema limitado y de muy escasa comprensión.
La historia, que es forjadora de patria, no se enseñó en la Universidad colonial. Los estudios históricos no tenían cabida tampoco en las antiguas universidades, porque la historia no había adquirido categoría de ciencia y se consideraban los relatos históricos como una forma de la elocuencia que se exhibía en las cátedras de Retórica. Los estudios históricos orgánicos, aplicados al Perú, comienzan, en realidad, a mediados del siglo XIX, pero la verdadera investigación científica en nuestra historia es tarea de los últimos cincuenta  años. Reducir a este circuito el cuadro de la historiografía peruana, sería disminuirlo intelectualmente y en su proyección nacional, prescindiendo de períodos fundamentales en la evolución del concepto histórico peruano y de los elementos cardinales de nuestra historia. Ello implicaría prescindir de la tradición histórica de los Incas, de sus instituciones y costumbres perpetuadoras del pasado, que fueron mucho más intensas y eficaces que muchas de las instituciones coloniales y del presente, y nos obligaría a suprimir, también, todo el sustancial aporte de las crónicas de la conquista sobre la aventura española  y sobre el pasado indígena, con sus revelaciones fundamentales sobre la tierra y los secretos de la naturaleza recogidos por soldados y por frailes fundadores de esta Universidad. NO puede olvidarse que la conquista lleva invívito un germen de cultura, que se trasvasa y brota inmediatamente con la implantación del lenguaje y la catequesis, ni que el contrato para la conquista del Perú está suscrito por los soldados que no sabían firmar y un “maestrescuela”, o sea uno de esos profesores de gramática y de cánones, de canto llano y de latín, que fueron tanto en Europa como en Indias por precursores de la enseñanza universitaria.
            La tarea de la Universidad es la de recoger todas las palpitaciones de la vida nacional y las diversas contribuciones autóctonas e importadas que enriquecen nuestra cultura, con afán de unidad y de síntesis. Por eso quisiera hablar, con un sentido integral propio de la Universidad, de los estudios históricos en el Perú, comenzando por donde comienzan éstos en nuestra realidad histórica, o sea por la historia de los Incas. Trataré, en seguida, de juzgar en forma panorámica el aporte de las crónicas castellanas, indias y mestizas, y el proceso de la historiografía peruana hasta el siglo XX,  prescindiendo, en lo que se refiere a los historiadores vivos, de cualquier juicio individual a que no me autorizan mis méritos, ni la falta de una perspectiva histórica adecuada.
            La aparición de la Historia es apreciada como un índice de civilización. Hegel consideraba que los pueblos que carecieron de Historia y que poseyeron únicamente leyendas o cantares populares, fueron pueblos de conciencia turbia y deben quedar excluídos de la historia universal. Shotwell considera que la Historia empieza con la escritura y que sólo donde hay inscripción hay historia. El pasado pre-inscripcional o pre-literario es vaguedad y leyenda, imposible de verificar por la posteridad. Ateniéndonos a estas premisas los Incas habrían carecido de civilización y de espíritu nacional, y las hullas dejadas por ellos serían insuficientes para atestiguar su pasado La realidad histórica, siempre móvil y variable, hace escapar sin embargo a los Incas el rigor de estas clasificaciones.
Por Raúl Porras Barrenechea


[1] Conferencia sustentada en el Salón de Actos de la Facultad de Letras, en el ciclo conmemorativo del IV Centenario de la fundación de la Universidad de San Marcos, el 17 de Mayo de 1951.